Las vecinas habían perdido ya varias manos y se les estaba terminando el dinero y la sobriedad, pero aferradas por seguir jugando les propuse lo siguiente,
-Vamos a jugar en parejas, y de castigo, así no tienen que apostar más-
Ellas aceptaron y claro que después de unos minutos paso lo inevitable, volvieron a perder y pues sin más le solté el castigo,
-Miren chicas, para que no pierdan más dinero tienen que mostrarnos los pechos-
Ellas más por orgullo aceptaron y sin más se levantaron la ropa y nos dejaron ver esos hermosos pechos que siempre habían Sido la fantasía de mi amigo y yo,
Malas para el juego, pero buenas para la putería

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